
Marcos 15:20-21 nos cuenta que cuando iban a crucificar a Jesús, obligaron a un hombre que pasaba por allí a que lo ayude a cargar la cruz por un momento. Este hombre era Simon de Cirene, el venia del campo sin pensar a los que se iba a enfrentar ya que no estaba entre sus planes participar de la crucifixión ni en contra, ni a favor. Si bien Simon de Cirene fue obligado a ayudar a Jesús, el desde su corazón también acepto la misión y por eso tuvo el privilegio de poder caminar con el Salvador en sus ultimas horas en la tierra.
La historia de Simon de Cirene nos lleva a pensar en la historia de muchas personas que hoy en día quieren mantenerse externos a lo que Jesús hizo por ellos en la cruz, pero esto no es posible, así como Simon de Cirene fue obligado a participar, todos nosotros en algún momento nos encontraremos frente a Jesús en la Cruz y tendremos que decidir que hacer.
Al mismo momento que escuchamos algo sobre el evangelio tenemos la obligación de decidir que haremos con eso. Podemos aceptarlo, como lo hizo Simon de Cirene, y convertirnos en aquellos privilegiados que caminan al lado del Señor. Pero también, podemos rechazarlo y pasar a ser uno de aquellos que estaban contra Jesús en la crucifixión.
Todos algún día tendremos que rendir cuenta sobre nuestras decisiones, aunque muchos no lo crean y piensen que se pueden quedar fuera de todo esto, Jesús murió por mi, por ti y por todos y debemos aceptarlo reconociéndolo como nuestro único Salvador.
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yo amo a jesus